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Errores al instalar un clorador salino: 12 problemas que debes evitar

La cloración salina se ha convertido en una de las opciones más populares para el tratamiento del agua de las piscinas. Descubre los errores más habituales que cometemos al instalar un clorador salino. 

Errores más habituales al instalar un clorador salino
  • Errores más habituales al instalar un clorador salino

La posibilidad de generar cloro automáticamente a partir de la sal, reducir la manipulación de productos químicos y automatizar parte del mantenimiento hace que cada vez más propietarios opten por instalar un clorador salino.

Sin embargo, comprar un buen equipo no garantiza por sí mismo un buen resultado.

Una instalación incorrecta, un equipo mal dimensionado o una configuración inadecuada pueden provocar problemas de producción de cloro, avisos de caudal, desgaste prematuro de la célula, desequilibrios del agua e incluso averías.

De hecho, Innowater analiza en profundidad los principales errores de instalación en su artículo “Errores al instalar un clorador salino: los 12 fallos más comunes y cómo evitarlos”. 

A partir de esas recomendaciones técnicas, repasamos los errores que conviene evitar si estás pensando en instalar un sistema de electrólisis salina en tu piscina.

Esquema instalación clorador salino SMC de Innowater

1. Elegir un clorador salino demasiado pequeño

Este es probablemente uno de los errores más importantes.

No basta con elegir un clorador en función de los litros de agua de la piscina. La producción de cloro necesaria depende también de factores como:

  • Volumen de agua.
  • Temperatura.
  • Horas de filtración.
  • Exposición solar.
  • Número de bañistas.
  • Frecuencia de uso.
  • Piscina cubierta o descubierta.
  • Condiciones climáticas.

Un equipo con una capacidad de producción insuficiente puede verse obligado a funcionar durante muchas horas a máxima potencia para mantener el nivel de desinfectante.

Esto no significa que un clorador más grande sea siempre mejor. La clave está en dimensionarlo correctamente para las características reales de la piscina.

¿Qué puede ocurrir si está infradimensionado?

El resultado puede ser una producción insuficiente de cloro, especialmente en verano o durante periodos de utilización intensa.

Por eso, antes de comprar un equipo conviene realizar un cálculo de dimensionamiento y no elegir simplemente el modelo que corresponda al volumen de agua indicado en una tabla comercial.

2. Instalar la célula de electrólisis en el lugar equivocado

La célula es uno de los componentes fundamentales del sistema y su ubicación dentro del circuito hidráulico es importante.

Como regla general, la célula se instala después del sistema de filtración, de manera que el agua que llega a ella haya pasado previamente por el filtro.

También hay que tener en cuenta el orden de los diferentes elementos cuando existen sistemas de regulación de pH, dosificación u otros tratamientos.

Una instalación incorrecta puede afectar al funcionamiento del equipo y, dependiendo del sistema, favorecer un desgaste prematuro de la célula. Innowater recomienda precisamente prestar especial atención a la posición de la célula y al orden de los elementos del circuito. 

3. Colocar la célula en sentido contrario al flujo

Puede parecer un detalle menor, pero es fundamental.

Las células suelen incorporar una flecha que indica el sentido de circulación del agua.

Si se instala al revés pueden aparecer problemas como:

  • Alarmas de caudal.
  • Producción incorrecta de cloro.
  • Funcionamiento irregular.
  • Desgaste prematuro.

Antes de poner en marcha la instalación hay que comprobar que el sentido del flujo coincide con el indicado por el fabricante.

4. No comprobar la concentración de sal

Otro error frecuente es añadir sal sin comprobar previamente cuál es la concentración recomendada para el clorador.

La cantidad necesaria no es igual para todos los equipos.

Una concentración demasiado baja puede impedir que el sistema produzca correctamente el cloro. Por el contrario, añadir sal en exceso tampoco mejora la producción y puede generar problemas de funcionamiento.

Por eso, antes de añadir sal conviene conocer: Volumen de piscina + concentración recomendada por el fabricante = cantidad de sal necesaria.

Y, una vez añadida, es recomendable medir la salinidad, en lugar de confiar únicamente en la cantidad teórica incorporada.

5. Pensar que el clorador salino corrige todos los problemas del agua

Este es uno de los errores conceptuales más habituales.

Un clorador salino genera cloro, pero no sustituye al resto del tratamiento del agua.

Hay que seguir controlando parámetros como:

  • pH.
  • Cloro libre.
  • Cloro combinado.
  • Alcalinidad.
  • Dureza.
  • Salinidad.
  • Temperatura.
  • ORP, cuando existe control mediante Redox.

El pH merece especial atención porque un valor demasiado elevado reduce la eficacia desinfectante del cloro.

Por eso, una piscina puede tener un clorador perfectamente instalado y, aun así, presentar problemas de agua si el resto de parámetros están desequilibrados.

6. No dejar espacio suficiente alrededor de la célula

La sala técnica debería diseñarse pensando no solo en instalar los equipos, sino también en poder mantenerlos.

La célula puede necesitar inspección, limpieza o sustitución.

Si se instala en un espacio demasiado reducido, una operación aparentemente sencilla puede convertirse en un trabajo complicado.

Antes de fijar definitivamente los equipos conviene preguntarse: ¿Podré desmontar la célula dentro de unos años sin tener que desmontar medio circuito hidráulico?

Una buena instalación debe facilitar también el mantenimiento futuro.

7. No garantizar el caudal necesario

La electrólisis salina necesita que exista una circulación de agua adecuada.

Si el caudal es insuficiente, el clorador puede reducir o detener la producción como medida de protección.

Las causas pueden ser muy diferentes:

  • Filtro sucio.
  • Bomba inadecuada.
  • Válvulas parcialmente cerradas.
  • Obstrucciones.
  • Problemas hidráulicos.
  • Instalación incorrecta de las tuberías.

Por eso, si aparece una alarma de falta de caudal, no siempre significa que el clorador esté averiado.

Antes de sustituir componentes conviene revisar todo el circuito hidráulico.

8. Instalar mal las sondas de pH y ORP

Si además del clorador se instala un sistema automático de control del pH o del potencial Redox, la ubicación de las sondas adquiere una importancia fundamental.

Una sonda mal colocada puede proporcionar mediciones incorrectas y hacer que el sistema realice correcciones innecesarias.

También es importante respetar las distancias recomendadas respecto a los puntos de inyección de productos químicos.

La instalación debe seguir siempre las instrucciones específicas del fabricante, ya que la configuración puede variar de un sistema a otro. 

9. Descuidar la instalación eléctrica

Un clorador salino combina agua, electricidad y electrónica. Por tanto, la instalación eléctrica debe realizarse con las protecciones adecuadas.

Entre los elementos que pueden ser necesarios se encuentran:

  • Protección diferencial.
  • Magnetotérmico adecuado.
  • Toma de tierra.
  • Protección frente a sobretensiones cuando corresponda.

Una instalación eléctrica incorrecta no solo puede provocar fallos de funcionamiento, sino que supone además un problema de seguridad.

Por este motivo, la parte eléctrica debe realizarse de acuerdo con la normativa aplicable y por personal cualificado.

10. Poner el clorador al 100 % y olvidarse de él

Instalar el equipo, seleccionar el 100 % de producción y dejarlo funcionando durante toda la temporada no es una estrategia de tratamiento.

Las necesidades de cloro cambian continuamente.

No es lo mismo una piscina:

  • En mayo que en agosto.
  • Vacía que llena de bañistas.
  • Con agua a 20 °C que a 30 °C.
  • Cubierta que expuesta al sol.
  • Utilizada diariamente que ocasionalmente.

Por eso, la producción debe ajustarse a la demanda real de la piscina.

En los sistemas más avanzados, el control mediante ORP/Redox permite automatizar de forma mucho más precisa la producción o dosificación del desinfectante.

11. No automatizar el control del pH

Aunque técnicamente no es imprescindible para que un clorador salino funcione, el control automático del pH puede mejorar considerablemente la estabilidad del tratamiento.

El pH tiende a variar durante el funcionamiento de una piscina con electrólisis salina y requiere un seguimiento periódico.

Automatizarlo permite:

  • Mantener el pH más estable.
  • Mejorar las condiciones de actuación del cloro.
  • Reducir correcciones manuales.
  • Evitar determinados desequilibrios.
  • Simplificar el mantenimiento.

En piscinas de uso intensivo, la automatización adquiere todavía mayor importancia.

12. No seguir las instrucciones del fabricante

Puede parecer obvio, pero es uno de los errores más habituales. No todos los cloradores salinos son iguales. Pueden variar en función de:

  • Concentración de sal necesaria.
  • Caudal mínimo.
  • Posición de la célula.
  • Sentido del flujo.
  • Conexiones eléctricas.
  • Configuración inicial.
  • Ubicación de sondas.
  • Requisitos de mantenimiento.

Por eso, las recomendaciones generales sirven como orientación, pero las instrucciones específicas del fabricante deben prevalecer siempre.

Mujer descansando junto a una piscina interior con clorador salino

¿Qué ocurre si el clorador salino está mal instalado?

Una mala instalación no siempre provoca una avería inmediata. En algunos casos, el sistema puede funcionar aparentemente con normalidad durante semanas o meses y los problemas aparecer posteriormente.

Entre las consecuencias más habituales pueden encontrarse:

  • Menor producción de cloro. El equipo no consigue generar suficiente desinfectante para las necesidades de la piscina.
  • Desgaste prematuro de la célula. Una configuración incorrecta o un funcionamiento excesivamente exigente puede reducir su vida útil.
  • Problemas de caudal. El sistema puede mostrar alarmas o directamente detener la producción.
  • Agua desequilibrada. Si el cloro o el pH no se mantienen correctamente, pueden aparecer algas, turbidez, irritaciones o incrustaciones.
  • Mayor consumo de productos. Una piscina mal ajustada puede necesitar más productos químicos y más intervenciones manuales.
  • Mayor coste de mantenimiento. Lo que inicialmente parecía un ahorro puede terminar generando más gastos si el sistema no está correctamente dimensionado e instalado.
Nuevo clorador salino SMC pro de Innowater

¿Es mejor instalar un clorador salino uno mismo o recurrir a un profesional?

Depende del tipo de instalación y de los conocimientos técnicos disponibles.

En una instalación sencilla, algunos propietarios con experiencia pueden realizar determinadas operaciones siguiendo estrictamente las instrucciones del fabricante.

Sin embargo, cuando la instalación implica modificaciones en el circuito hidráulico, conexiones eléctricas, regulación automática de pH u ORP o integración de diferentes equipos, es recomendable recurrir a profesionales cualificados.

La instalación correcta no consiste simplemente en colocar una célula en una tubería y conectarla a la corriente. Hay que conseguir que todo el sistema de tratamiento funcione como un conjunto.

Checklist antes de poner en marcha un clorador salino

Antes de encender el equipo por primera vez, conviene comprobar:

  • El clorador está correctamente dimensionado.
  • La célula está instalada después de la filtración, según las instrucciones del fabricante.
  • El sentido del flujo es correcto.
  • La concentración de sal está dentro del rango recomendado.
  • El sistema dispone del caudal necesario.
  • El circuito hidráulico no presenta obstrucciones.
  • El pH está correctamente ajustado.
  • Las sondas de pH y ORP están correctamente instaladas, si existen.
  • La instalación eléctrica dispone de las protecciones necesarias.
  • Existe espacio suficiente para realizar el mantenimiento.
  • La producción inicial de cloro está correctamente configurada.
  • Se han seguido las instrucciones específicas del fabricante.

La instalación es tan importante como el propio clorador

Un buen clorador salino puede mejorar notablemente el tratamiento y mantenimiento de una piscina, pero la tecnología por sí sola no garantiza un buen resultado.

El dimensionamiento, la hidráulica, la concentración de sal, el caudal, el equilibrio químico, la instalación eléctrica y la configuración del sistema son factores que influyen directamente en su funcionamiento.

Por eso, antes de instalar un clorador salino conviene pensar en el sistema completo y no únicamente en el equipo.

«Un clorador correctamente instalado no solo produce cloro: trabaja de forma eficiente, estable y adaptada a las necesidades reales de la piscina.»

“Un buen clorador salino no compensa una mala instalación: el dimensionamiento, la hidráulica y la configuración son tan importantes como el propio equipo.”

Y si quieres profundizar en los aspectos técnicos, puedes consultar el artículo de Innowater “Errores al instalar un clorador salino: los 12 fallos más comunes y cómo evitarlos”, donde se desarrolla específicamente cada uno de estos puntos. 

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LEROY MERLIN
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