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Hidroterapia, utilización del agua con fines terapéuticos

La hidroterapia es un sistema muy utilizado comúnmente desde la época de Pitágoras, que recomendaba mucho a sus discípulos, el uso de los baños fríos para fortificar el cuerpo y el talento.

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Actualmente la hidroterapia se puede realizar de muchas maneras, pero con un único fin,  para mejorar la calidad de los pacientes dependiendo de su patología.Normalmente la persona encargada de realizar una sesión de hidroterapia suele ser un fisioterapeuta, que utiliza la habilidad de las manos y el saber del cuerpo humano, adaptándolo a un medio sin gravedad que es el acuático.

 Dependiendo de la patología, el fisioterapeuta tratará de diferente maneras:

1. La presión, que podemos utilizar en forma de presión hidrostática o de chorros de presión. Un uso muy extendido de la presión hidrostática es la costumbre de introducir el pie en agua con sal cuando tenemos un edema o un tobillo hinchado. La presión hidrostática depende de la altura de la columna de agua que hay encima, por lo que sumergir el pie hasta el tobillo resulta poco útil, es más cuanto mayor sea la inmersión.  La sal disuelta aumenta la presión hidrostática del agua, su solubilidad es de 359 g/L a 20ºC, cuanto más nos acerquemos a esa cantidad más efectiva será. Entre los chorros el más popular es el hidromasaje que proporciona un efecto relajante y analgésico. 

2. El empuje, de acuerdo al principio de Arquímedes. Todos sabemos que las cosas pesan menos dentro del agua lo que constituye una herramienta muy útil para el fisioterapeuta. Es especialmente útil para la programación de ejercicios terapéuticos dentro del agua en la recuperación de lesiones de los miembros inferiores que requieren un aumento progresivo de la carga. Se puede aprovechar el empuje del agua con elementos de flotación para facilitar movimientos que no podemos realizar fuera del agua como elevar un brazo o una pierna. Esta característica del agua la convierte en un medio ideal para el aprendizaje motor de los niños con discapacidad, siempre que la ejecución y programación de la estimulación motriz se realice correctamente, podemos conseguir que el niño experimente giros y cambios posturales que son difíciles de experimentar fuera del agua, podemos también facilitar determinados movimiento por el efecto del empuje. 

 3. La resistencia, el agua presenta más resistencia que el aire a los movimientos y además podemos incrementarla con aletas de diferentes tipos, siendo muy útil para el fortalecimiento muscular en procesos patológicos ya que nos permite combinar el efecto facilitador del empuje con la resistencia del agua en el diseño de los programas de ejercicios. 

4. El elevado calor específico del agua le confiere muy buenas cualidades como transmisor de la temperatura. Se utiliza tanto para la transmisión de calor como de frio con fines terapéuticos. Utilizamos los baños calientes para relajar la musculatura. Los baños fríos para reducir el edema y el dolor. Los baños de contraste frio-calor para las alteraciones circulatorias, muy utilizada incluso por atletas de élite.

Todo este tipo de tratamientos, nos lo podemos encontrar en sitios como,  en las piscinas públicas o en centros especializados privados de fisioterapia o acuaterápia, con una única misión de mejorar  las lesiones físicas o funcionales,  adaptado a cualquier tipo de edad.